Por
iniciativa del programa "Tres por Cuatro", de Radio
Clásica, el CD "Danzas Vienesas" ha querido reflejar,
lo más fielmente posible, el aroma musical de las salas
y salones de baile vieneses de la segunda mitad del siglo XIX,
donde dominaban los Strauss y sus valses, polcas y mazurcas, eran
los reyes de la pista.
Parte del público
asistente a estos saraos deseaba reproducir ese ambiente en sus
hogares, organizando sesiones musicales con familiares y amigos,
para lo cual adquiría partituras con versiones y arreglos
para piano y también para guitarra.
José Luis
Martínez, utilizando una guitarra de 1890, del luthier
granadino José Ortega, ha conseguido recrear una época
y un estilo, en una veintena de piezas de bella y relajante música.
Carlos Herráiz
Director de "Tres por Cuatro"
Radio Clásica
|
|
Tienen
los vieneses una arraigada costumbre: les encanta escuchar en casa
lo mismo que han podido oír y ver en teatros, salas de concierto
o discotecas. O sea, como Vd o yo; como cualquiera, realmente. De
la forma más cómoda, a base de reproductores de CDs
o de DVDs -o no hace ni cuatro días de LPs y MCs-, podemos
escuchar nuestra música favorita: sea barroca, clásica,
romántica, impresionista, serial, atonal, jazz, rock, pop,
disco o rap (allá cada cual), tenemos todo a nuestra disposición
sin más esfuerzo que el económico de comprar un disco
de apenas 15 cm de diámetro y el físico de pulsar
el botón play.
Pero
resulta que este hábito, ahora extendido universalmente,
lo tienen estos curiosos habitantes de Austria desde hace unos cientos
de años y esta avidez de oír en casa "lo último
de lo último -que ahora solucionan de la misma y cómoda
forma que Vd y yo, a base de transmisiones de radio o televisión,
aunque esto último, al menos en España, es un decir-,
era algo más complicado cuando no había más
grabadoras que su propia memoria musical ni más aparatos
reproductores que instrumentos musicales tocados por sus manos.
A
veces, sucedía que memoria y manos eran de gente como W.
A. Mozart, en casa de Franziska y Gottfried von Jacquin. Hijos de
un prestigioso botánico -Nikolaus Joseph-, los Jacquin celebraban
en su casa reuniones en un ambiente de auténtico refinamiento
intelectual, que no podía resultar más grato y estimulante
al Mozart de aquellos años. Fruto de aquella amistad y veladas
fueron algunas composiciones de Mozart destinadas a los hermanos
o a las reuniones de su círculo social.
Desde
luego, la reproducción de los últimos estrenos musicales
o teatrales novedades era frecuentemente centro de tales saraos.
Incluso, alguna composición del propio Mozart mal documentada
con anterioridad se ha podido datar con exactitud no hace mucho,
precisamente por contener temas de algunas de las óperas
estrenadas en Viena por aquella época.
En
la Viena del XIX siguió vigente este tipo de comunicación
de novedades musicales, lo que generó un gran mercado de
edición de partituras de reducciones para conjuntos de cámara,
piano a dos y cuatro manos. La guitarra era por entonces el único
instrumento que unía a su facilidad de transporte la capacidad
de poder reproducir transcripciones de obras para orquesta. Cuando
Johann Strauss Jr. visitó Boston y Nueva York, extendiendo
a los EEUU su enorme influjo en los bailes de salón de la
época, no es de extrañar que proliferaran las transcripciones
para guitarra de sus valses, polkas, mazurkas, gallops y demás.
Melodías
Vienesas contiene una selección de obras transcritas para
guitarra por músicos como W. L. Hayden -autor de cientos
de ellas, compositor y seguramente el mayor guitarrista norteamericano
del XIX-, otras de S. Collin Foster y del francés Napoleón
Coste, el Filomela Waltz, de W. O. Bateman, y unas danzas, curiosamente
denominadas "Autógrafos de Strauss", compuestos
por A. Warren.
José
Luis Martínez utiliza una guitarra construida en 1890 por
el guitarrero granadino José Ortega, con el sonido dulce
y cálido que sólo de una buena guitarra romántica
se puede lograr. La interpretación, totalmente adecuada al
tipo de obras del repertorio grabado.
|