DÚO MARTÍNEZ-ANDÚJAR

Desde que el Arcipreste de Hita nos hablara en su Libro del Buen Amor de las guitarras latina y morisca hasta nuestros días, en que las guitarras clásica y flamenca han seguido caminos divergentes, varios siglos han contemplado la evolución de una guitarra culta -tañida a lo punteado-, y una guitarra popular, -tañida a lo rasgueado-.

El nacimiento del folklore (saber del pueblo) como consecuencia del movimiento romántico, acrecienta el interés de artistas e intelectuales de élite hacia una zona del comportamiento y creación humanos, que hasta entonces no habían sido valorados. La guitarra flamenca, nacida como soporte del cante y del baile, va adquiriendo, de la mano de intérpretes geniales, una dimensión virtuosísima que hoy es reconocida universalmente en el mundo musical. Y es a lo largo del siglo XIX, precisamente el siglo romántico, cuando el flamenco va adquiriendo carta de naturaleza, tímida y localmente primero, para universalizarse en el siglo siguiente.

     
   
José Luis Martínez Rafael Andújar

Inevitablemente, los guitarristas cultos se sienten atraídos por el fascinante mundo sonoro de lo andaluz primero, y de lo flamenco-andaluz inmediatamente después. Intentan encerrar en el pentagrama los ritmos, el rasgueado y las falsetas que los intuitivos guitarristas flamencos improvisaban la mayor parte de las veces. Surgen los primeros aires flamencos escritos y editados en música, y aparece el primer método de guitarra flamenca, de "aires andaluces", compuesto en música y cifra acompasada por Rafael Marín (editado en Madrid, año 1902).

Dos guitarristas madrileños de adopción, Rafael Andújar, flamenco, y José Luis Martínez, clásico, han dado el primer paso en la simbiosis de estos dos artes, de estos dos estilos, hermanando su técnica y arte a través de sus creaciones de fusión clásico-flamenca, y resolviendo admirablemente el equilibrio de las respectivas sonoridades.